FUNDIRSE EN LA VERDAD

Vive el hombre muy atento buscando “la verdad”, cuando ni siquiera se da cuenta que el mismo es un fardo de mentiras. Mentiras que son creencias, creencias que se toman como verdad, y como tal… él cree que está vivo, más no se da cuenta que vivir de esa manera, es estar morando en la muerte.
La muerte es la mentira; la vida es la verdad. En la verdad no hay opuestos; la mentira los crea.

Porque habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias; antes bien se ofuscaron en sus vanas imaginaciones, y su necio corazón fue entenebrecido. Profesando ser sabios, se hicieron necios, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza a imagen de hombre corruptible,

ahora bien. Se busca a Dios como un refugio para sanar nuestro miedo a la muerte, más nunca se vive haciendo su voluntad, sino siempre queremos hacer la nuestra. Por esa simple razón, siempre se teme a morir; y todo, por no ser capaces de negarse a sí mismos, muriendo para los placeres temporales del mundo. Quien muere para las cosas vanas del mundo, vence a la muerte… deshace la mentira… y se funde en la verdad…


El hombre nada sabe de lo que sucede más allá de la muerte.Por ello, en su vida sea como esta sea, no es del todo feliz. Pero se esfuerza éste, en vivir la apariencia de serlo. Está con esa incertidumbre, porque nadie le puede explicar o informar de esa realidad, que se deberá afrontar en algún momento dado. Mas no se da cuenta que en su manera inconsciente de vivir… ya está muerto.

Muerto en lo falso de su propia mentira, muerto en sus miedos que adulteran la verdad. Pero siempre buscando llenarse de las vanidades del mundo, porque le hacen creer que está vivo.
Ahora te digo…así como cuando llegas a tu hogar en una noche de invierno, o un día lluvioso o con bastante calor y te refugias en él; así es Dios. Él es nuestro refugio y abrigo eterno que lo contiene todo. Pero si lo buscas a través del miedo y la necesidad, y no de la certeza y libertad; estarás viviendo una mentira de Dios. Y ese Dios que buscas a través de esos medios, te estará llenando de incertidumbre siempre, porque estarás lleno de un dios falso. Es decir, vivirás siempre en un vacío existencial.

Pero si logras tomar en cuenta que aquello, lo cual proyectas y contemplas en la vida eres tú mismo; existe la posibilidad de liberarte de ese falso dios. Es decir, liberarte de las creaciones mentales formadas por tu ego. Y así, te estarás liberando de ti, en ti mismo.

Y es que el dios que tú imaginas, es un dios de mentiras y lo escribo con d minúscula- ¿Por qué? Por lo mismo, es un dios imaginado. Es un dios que los creyentes religiosos diseñaron para que tú le veneres, como a cualquier personaje muy importante, que te ha sido trasmitido de generaciones tras generaciones, pero que tú, no lo conoces. Es a un dios falso al cual rindes culto, porque ni siquiera sabes a quien se lo rindes. Solo lo imaginas… y cualquier imagen, es tan efímera como lo es tu cuerpo o la vida misma que la pasas en la inconciencia.

Vida que vives sin vivirla, porque está llena del mundo, pero vacía de Dios, porque está vacía de ti.
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